martes, 7 de febrero de 2012

SIENDO LESBIANAS NOS AHORRAMOS UNA PASTA

No recuerdo la fecha ni la publicación pero hace un tiempo leí una entrevista en la que Arancha Sanchez Vicario, respondiendo a un comentario del entrevistador sobre el porcentaje bolleril que había en el tenis, explicaba que afortunadamente, ella había crecido en una familia normal y equilibrada y gracias a ello no había escuchado los cantos de Safo. Teniendo en cuenta que según lo que se acaba de saber, su equilibrada familia le ha afanado 45 millones de euros, me pregunto: ¿No hubiera sido más feliz con Martina o con Conchita dándose la vida padre?

viernes, 30 de abril de 2010

TOLERANCIA CERO




Durante mil años, en China se desarrolló una práctica aberrante que consistía en vendar los pies de las niñas para deformarlos e impedir su crecimiento. Para conseguir el “pie de loto”, las madres cortaban las uñas a sus hijas, les rompían los cuatro dedos pequeños del pie y durante los diez años siguientes, gracias a vendajes opresivos, conseguían que las jóvenes tuvieran unos piececitos de siete centímetros, lo que, por otra parte, hacía las delicias eróticas del futuro marido. Aunque estas prácticas se prohibieron en China en 1911, se siguieron realizando en muchas zonas del interior hasta 1957. Lejos de responder a cánones de belleza, la finalidad última era controlar a la mujer, quien apenas podía caminar dando pasitos cortos para no perder el equilibrio. De los dolores de las criaturas, mejor ni hablar.
En la República de Myanmar, la antigua Birmania, viven las mujeres padaung, de la étnia kayan. Se las conoce como mujeres jirafas, ya que la superposición de anillos en el cuello desde la infancia, les oprime hacia abajo la clavícula y la cavidad de las costillas, creando el efecto de cuello estirado. Los collares, de más de diez kilos de peso, no se pueden quitar salvo para añadir más anillos ya que los músculos del cuello están tan atrofiados que no podrían mantener la cabeza erguida. Intento imaginar como se puede dormir, cocinar, dar a luz o pasear con esas espantosas anillas en el cuello.
Al margen de consideraciones personales, médicas o antropológicas, hay un hecho irrefutable: estas prácticas son elementos de la cultura de aquellas gentes. Por ello me pregunto si el Gobierno permitiría a las mujeres padaung, si estas vivieran en España, que continuaran con la tradición de colocar los diez kilos de metal alrededor del cuello de sus hijas. ¿Acaso es menos importante preservar la cultura kayan que la islámica? ¿Y si las chinas quisiesen recuperar la práctica de sus abuelas?
Y hablando de todo un poco, si se permite que las mujeres lleven niqab y burka en España, ¿por qué no se permite la ablación? Y por favor, que nadie me diga que es diferente porque no comprendo la diferencia entre aniquilar, torturar, inhibir, machacar, pegar, humillar, asesinar, dominar, matar, quebrar y silenciar. No hay diferencia, no es menos horrible arrojar a una persona desde el piso vigésimo quinto que hacerlo desde el trigésimo segundo igual que no hay diferencia entre beber un vaso de cicuta o un vaso de arsénico.
El Gobierno, este Gobierno, cualquier Gobierno, debería prohibir toda práctica que vulnere los derechos de las mujeres y dejarse de tonterías semánticas y estulticias etimológicas y no perder el tiempo inventando miembras y gerentas y prohibiendo colocar crucifijos en espacios públicos para no ofender a esta recua de maltratadotes, torturadores y falsos profetas que pretenden mantener el dominio sobre sus mujeres en Europa mientras disfrutan de la libertad y la prosperidad que les brindan la sociedad occidental.
Desde donde tengo el ordenador, puedo ver la entrada del supermercado que hay al lado de casa. Los he visto salir muchas veces después de hacer la compra; ellos delante, normalmente con vaqueros y deportivas, ellas cuatro metros detrás de sus maridos y cargando con las bolsas del supermercado, con vestidos largos y la cabeza cubierta por un pañuelo.
Si yo visitara Yemen, Afganistán o Arabia Saudita, no podría comportarme como lo hago en Madrid, París o Dublín y por supuesto, no me acostaría con ninguna lugareña porque mi libido se inhibe ante la posibilidad de una lapidación.
Ellos, en cambio, cada día muestran más descaro exhibiendo lo indefendible y exigiendo una consideración y un respeto que desde luego no tienen hacia sus mujeres.
Basta de demagogia. Dejemos esas absurdas comparaciones entre las tocas de las monjas y los pañuelos que usan las mujeres musulmanas. No caigamos en la trampa de tratarlas como a seres inferiores relegadas a una categoría inferior al de los hombres.
Mañana me pongo la peineta y la mantilla de blonda y me voy al Centro Islámico a buscar novia.

martes, 16 de marzo de 2010

LAS HETEROS


No tengo nada en contra de las mujeres heterosexuales. El problema es cuando “quieren probar”. A veces se trata de llevar a la práctica una fantasía en donde no se sienten culpables por cometer una infidelidad porque no hay penetración. Otras veces se trata de mujeres que se casaron con el novio de toda la vida por cariño, inercia o por no levantar sospechas en el ámbito familiar pero en las que no se ha extinguido el deseo hacia otras mujeres. Resumiendo y utilizando las palabras de mi madre: “Entre el negro y el blanco hay millones de grises”.
Procuro huir de ellas como de la pólvora. Utilizan un lenguaje al que no estoy acostumbrada, muchas veces buscan o esperan encontrar la disposición de roles y suelen tener un marido que me crujiría las rótulas si se enterara, así que mejor no.
Además me parece una frivolidad. Si quieren probar otras sensaciones, pueden apuntarse a un curso de vuelo sin motor o a un taller de cerámica pero no se puede “probar” algo tan importante como la comunicación, el vínculo que establecen dos personas cuando se acuestan juntas como si fuera un cambio de pareja en el campeonato de mus de tu barrio.
Otra cosa muy distinta sería que me llamara Charlize Theron para concertar una cita romántica. Me dejaría romper las rótulas, las tibias y los peronés.

viernes, 5 de febrero de 2010

GUADALETE




Mientras nuestras ministras hiper-feministas y super-progresistas hacen el idiota y el ridículo cantando la Internacional puño en alto o buscando tres pies al gato en el Diccionario de la Real Academia, el enemigo avanza silente y amenazador.
Hoy se ha publicado en prensa una noticia de las que te dan un puñetazo en la boca del estomago. Un padre ha sido detenido en Turquía por enterrar viva a su hija de dieciséis años. El fulano, junto al abuelo de la niña, habían tomado esta decisión por la infelicidad que producía en el seno familiar el hecho de que niña hablara con desconocidos. Con hombres desconocidos.
Los “crímenes de honor” son frecuentes en el sudeste de Turquía, donde los clanes kurdos castigan a las mujeres por sus “conductas díscolas”.
Si alguno quiere preguntarle a un kurdo por estas entrañables prácticas, está de suerte. No se tiene que desplazar a Turquía, Irán o Irak. Basta con acudir a Vascongadas para tropezarse con alguno.
Es que los batasunos, amigos de otros pueblos oprimidos por el imperialismo de turno, los invitan continuamente para dar conferencias en la universidad, para participar en debates o simplemente, para que narren a un nutrido aforo de vascos y vascas, la persecución que han sufrido a lo largo de la historia. Y si de algo sabemos los vascos y las vascas es de persecuciones a lo largo de la historia.
Y ahí las tenemos, a lágrima viva, a las ultra-feministas ultra-nacionalistas escuchando una historia que les resulta por desgracia, muy familiar (aunque me consta que Aznar nunca empleó armas químicas en Vascongadas para exterminar a los vascos, como hiciera Sadan con los kurdos en Irak) y les conmueve profundamente. Las feministas ultra-nacionalistas, con el flequillo muy corto y pañuelo palestino al cuello, participan, hombro con hombro, en cualquier jornada pro-kurda o pro-palestina de las muchas que se celebran en tierras vascas, con estas criaturitas que comparadas con los almohades, convierte a estos últimos, en personajes de Walt Disney.
Y digo yo, en señal de hermandad y dado que a los moros no les puedes invitar a un chacolí o a unos pimientos rellenos de jamón porque te rebanan el cuello, podrían ofrecer a Hamas a algunas de sus hijas para casarlas en la próxima boda multitudinaria que se celebre en territorio palestino. Por la edad que no se preocupen, en la última boda, celebrada este verano, 450 niñas menores de 10 años se casaron con 450 palestinos de veintitantos. En esta ocasión, Hamas regaló a cada novio 500 dólares y un ramo de flores a cada niña. Las emakundes les podían obsequiar con un equipo de pelotari o mejor con una chapela, que el sol de Judea es traicionero.
En España, todavía no hemos tenido a un padre que entierre viva a su hija por ir al parque con un compañero de clase. Pero todo llegará. Zapatero y las miembras de su desgobierno, alianza de las civilizaciones en mente, les seguirán dando carrete. Ya hay barrios en Valencia que cuentan con más carnicerías halal que de las de butifarrón de Requena y no es extraño que un marroquí te empuje en la cola del autobús porque considera que él tiene prioridad para subir al autobús. Por no hablar del número de mezquitas o de sospechosas asociaciones culturales valenciano-magrebíes o hispano-árabes que pululan por nuestra geografía.
Pues nada, a respetarles se ha dicho, a seguir suprimiendo símbolos en escudos o fiestas populares que rememoren la Reconquista, a seguir untándoles con píngües subvenciones, a traerles para que den conferencias interesantísimas sobre su singular cultura y muy importante, a pedirles mil perdones por el Decreto de Expulsión de 1609.
Yo voy a seguir metiéndole el codo en el hígado al moro que suele pretender pasar primero en el autobús, primero porque me da la gana y segundo para que sepa que no todas las lesbianas feministas queremos establecer un intercambio cultural con ellos, no todas apoyamos a los terroristas palestinos, kurdos, chiítas, sunnitas o sucesores del camellero del cuñado del profeta, no todas suspiramos emocionadas cuando el tonto de Zapatero habla de la alianza de civilizaciones ni sentimos respeto por el hecho cultural que obliga a una mujer musulmana a caminar por la calle, con la cabeza tapada y cargada como una burra con bolsas de Mercadona mientras el marido avanza cuatro metros por delante. Algunas, simplemente les despreciamos profundamente y consideramos cualquiera de sus actuaciones, de la más nímia a la más grave, punible e inadmisible.

domingo, 31 de enero de 2010

NUNCA SE SABE


¿Alguna sabe cuál es el teléfono de Charlize Theron?. Me urge.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

LOS IMBECILES NUNCA SERÁN COMO ELLA


Son más de las tres y media de la tarde y me muero de sueño. Quizás porque hace poco que he terminado de comer o probablemente porque anoche no dormí muy bien, intento encontrar en la televisión un programa que me despeje un poco. Como en todas las cadenas están hablando del triunfo del Alcorcón, tema que me importa un comino, pongo la Sexta aunque admito que el sueño que tengo no es un eximente. La Sexta, una de las cadenas de estos progres izquierdosos de tres al cuarto, emite a esta hora un programa de entretenimiento (por decir algo), presentado por unas chicas guapísimas, altísimas, maquilladísimas y delgadísimas que visten unos vestidos y faldas cortísimos y ceñidísimos y lucen zapatos con tacones imposibles. Los presentadores en cambio, llevan barba de tres días, camisetas sin planchar y vaqueros desteñidos. Uno de ellos ha contado una anécdota (creo que de un espectador) en la que un chico que espera a su novia en la entrada de un servicio público, decide esconderse detrás de la puerta para asustar a la susodicha. En su lugar, aparece una señora de sesenta años quién asustada por el grito sorpresivo del joven le espeta:”por favor, no me viole”.
La historia no solo no tiene gracia sino que es absolutamente estúpida. Pero lo que me ha encantado ha sido el comentario añadido del presentador:”Bueno, pidió que no la violaran pero en realidad ya se estaba quitando la faja” (rematado por risas, gestos y palabras irónicas).
No tiene desperdicio. El asunto es que la señora, estaba encantada en el fondo con la idea de ser violada y creo que el hecho de tener sesenta años, añadía más razones a este anhelo.
Es increíble lo que puede decir un imbecil delante de un micrófono, sobre todo si es un imbecil progre que trabaja en un medio progre. Aunque el comentario es punible estoy segura que nadie va a tomar represalias contra el presentador, el guionista o el director del programa. Si el chistecito lo hubiera hecho un miembro del Partido Popular o un periodista “facha”, tendriamos a la miembra del Gobierno montando el numerito por la mañana, por la tarde y por la noche pero en este caso, dudo mucho que alguien le ponga el cascabel al gato.
Es reconfortante comprobar la opinión que tienen los jóvenes españoles sobre la sexualidad femenina y en especial sobre las mujeres de sesenta años. La violación, el acto violento más repugnante y doloroso que un ser humano puede ejercer contra otro es ahora una práctica sexual estupenda, apetecible y deseado por una mujer de sesenta años. Lógico, porque ¿quién va a querer “tirarse” a una de sesenta años?. Si a la mujer la aborda un violador, conseguirá por fin que le echen un polvo.
Nunca y en ninguna circunstancia desearía que violaran a las novias, madres o hermanas de este atajo de mezquinos, misóginos y mal nacidos pero he de confesar que durante unos segundos, me he regocijado con la idea de que a todos los que frivolizan con el dolor de las mujeres, a todos los que se ríen de las señales del paso del tiempo en una mujer, a los que maltratan, amenazan, pegan o insultan a sus mujeres, les viole una manada de rinocerontes blancos.

martes, 27 de octubre de 2009

ALIANZA DE CIVILIZACIONES



A muchas personas les dan miedo las tormentas. Supongo que es un miedo atávico, impreso en el cerebro primitivo, ya que durante cientos de miles de años, los seres humanos –y los inhumanos- han estado supeditados a las fuerzas de la naturaleza. Pues a mi lo que realmente me da miedo, pavor y sobresalto es lo de “La Alianza de las Civilizaciones”. Cada vez que escucho al rojerío hablar del asunto, me dan taquicardias, arritmias, sudoración fría y un incomodo estado de ansiedad.
El tema lo planteó Rodríguez Zapatero en la O.N.U. en 2004 y pretende ser una alianza entre Occidente y el Islam. Quieren así acabar con el terrorismo islámico utilizando otras vías no basadas en acciones militares.
Bueno, como argumento de un capitulo de “Los Lunnis” igual colaba pero como propuesta del Presidente del Gobierno Español al resto de jefes de estado es como para exiliarse voluntariamente y declararse albana-kosovar para los restos.
Un señor que permanece sentado mientras pasa por el desfile al que asiste, la bandera de EE.UU. y que empero, es amiguito de Ortega –el pederasta nicaragüense-, Hugo Chávez o Evo Morales y que además les está soltando la pasta a diestro y siniestro a estos sujetos, me resulta, para empezar, sospechoso. Por no mentar a su madre, vamos. Y a la de todos ellos.
Lo de aliarse con el mundo musulmán me parece estúpido, demagógico, innecesario pero por encima de todo, peligroso. Es que como si en mi comunidad de vecinos yo decidiera llevarme bien solo con el vecino del quinto derecha que es agresivo, tiene un trastorno bipolar y posee una escopeta de caza, en vez de intentar establecer una relación cordial con la entrañable anciana del segundo izquierda o con el simpático matrimonio del cuarto derecha.
“Mujer, todos los musulmanes no son iguales”. Cierto. Tampoco todas las películas de Manolo Escobar lo son pero en todas lleva el mismo peinado, canta y acaba besando a Concha Velasco. Por supuesto que las generalizaciones son estúpidas como cuando la gente dice que los japoneses son muy trabajadores o los negros unos excelentes atletas. Pero lo que si es cierto es que el terrorismo es un gravísimo problema mundial y excepciones a parte, los terroristas son musulmanes. Musulmanes que están convencidos de participar en una guerra santa. Y morir en combate es una recompensa pues les espera un vergel donde muchachas vírgenes atenderán todas sus demandas.
“Vale, pero solo una minoría de la población musulmana del mundo es terrorista”. De acuerdo, pero ¿tú te quieres aliar con naciones y colectivos donde los derechos de las mujeres son cercenados y conculcados sistemáticamente por el estado? ¿donde la forma de gobierno es una dictadura teocrática? ¿donde existen códigos penales que castigan la homosexualidad incluso con la pena de muerte? ¿donde las mujeres visten con burka?. Yo, al menos, no. Estos comportamientos se combaten con acciones penales internacionales, con sanciones, apoyando a los colectivos disidentes pero no se vencen dejando construir en España cientos de mezquitas, ni sirviendo solo carne halal en los colegios para no ofender a los alumnos musulmanes ni permitiendo que mujeres con burka declaren en la Audiencia Nacional o hagan las compras en el Carrefour de Alcobendas.
¿Se ha paseado nuestra querida “Vice” Fernández de la Vega luciendo modelito por las calles de Kabul? ¿Se ha tomado una cervecita nuestra reverenciada miembra del Gobierno en un bar de Yakarta o de Trípoli cogiendo de la mano a su pareja en actitud inequívoca?. La respuesta es no ya que si lo hubieran hecho las hubiesen lapidado.
Si nos queremos aliar con alguien, que sea con quien comparte nuestros valores, nuestra historia, nuestra idea de libertad y de igualdad, pero no con estos modernos almorávides.
A mi, con quien realmente me gustaría aliarme es con Charlize Theron.