
Mientras nuestras ministras hiper-feministas y super-progresistas hacen el idiota y el ridículo cantando la Internacional puño en alto o buscando tres pies al gato en el Diccionario de la Real Academia, el enemigo avanza silente y amenazador.
Hoy se ha publicado en prensa una noticia de las que te dan un puñetazo en la boca del estomago. Un padre ha sido detenido en Turquía por enterrar viva a su hija de dieciséis años. El fulano, junto al abuelo de la niña, habían tomado esta decisión por la infelicidad que producía en el seno familiar el hecho de que niña hablara con desconocidos. Con hombres desconocidos.
Los “crímenes de honor” son frecuentes en el sudeste de Turquía, donde los clanes kurdos castigan a las mujeres por sus “conductas díscolas”.
Si alguno quiere preguntarle a un kurdo por estas entrañables prácticas, está de suerte. No se tiene que desplazar a Turquía, Irán o Irak. Basta con acudir a Vascongadas para tropezarse con alguno.
Es que los batasunos, amigos de otros pueblos oprimidos por el imperialismo de turno, los invitan continuamente para dar conferencias en la universidad, para participar en debates o simplemente, para que narren a un nutrido aforo de vascos y vascas, la persecución que han sufrido a lo largo de la historia. Y si de algo sabemos los vascos y las vascas es de persecuciones a lo largo de la historia.
Y ahí las tenemos, a lágrima viva, a las ultra-feministas ultra-nacionalistas escuchando una historia que les resulta por desgracia, muy familiar (aunque me consta que Aznar nunca empleó armas químicas en Vascongadas para exterminar a los vascos, como hiciera Sadan con los kurdos en Irak) y les conmueve profundamente. Las feministas ultra-nacionalistas, con el flequillo muy corto y pañuelo palestino al cuello, participan, hombro con hombro, en cualquier jornada pro-kurda o pro-palestina de las muchas que se celebran en tierras vascas, con estas criaturitas que comparadas con los almohades, convierte a estos últimos, en personajes de Walt Disney.
Y digo yo, en señal de hermandad y dado que a los moros no les puedes invitar a un chacolí o a unos pimientos rellenos de jamón porque te rebanan el cuello, podrían ofrecer a Hamas a algunas de sus hijas para casarlas en la próxima boda multitudinaria que se celebre en territorio palestino. Por la edad que no se preocupen, en la última boda, celebrada este verano, 450 niñas menores de 10 años se casaron con 450 palestinos de veintitantos. En esta ocasión, Hamas regaló a cada novio 500 dólares y un ramo de flores a cada niña. Las emakundes les podían obsequiar con un equipo de pelotari o mejor con una chapela, que el sol de Judea es traicionero.
En España, todavía no hemos tenido a un padre que entierre viva a su hija por ir al parque con un compañero de clase. Pero todo llegará. Zapatero y las miembras de su desgobierno, alianza de las civilizaciones en mente, les seguirán dando carrete. Ya hay barrios en Valencia que cuentan con más carnicerías halal que de las de butifarrón de Requena y no es extraño que un marroquí te empuje en la cola del autobús porque considera que él tiene prioridad para subir al autobús. Por no hablar del número de mezquitas o de sospechosas asociaciones culturales valenciano-magrebíes o hispano-árabes que pululan por nuestra geografía.
Pues nada, a respetarles se ha dicho, a seguir suprimiendo símbolos en escudos o fiestas populares que rememoren la Reconquista, a seguir untándoles con píngües subvenciones, a traerles para que den conferencias interesantísimas sobre su singular cultura y muy importante, a pedirles mil perdones por el Decreto de Expulsión de 1609.
Yo voy a seguir metiéndole el codo en el hígado al moro que suele pretender pasar primero en el autobús, primero porque me da la gana y segundo para que sepa que no todas las lesbianas feministas queremos establecer un intercambio cultural con ellos, no todas apoyamos a los terroristas palestinos, kurdos, chiítas, sunnitas o sucesores del camellero del cuñado del profeta, no todas suspiramos emocionadas cuando el tonto de Zapatero habla de la alianza de civilizaciones ni sentimos respeto por el hecho cultural que obliga a una mujer musulmana a caminar por la calle, con la cabeza tapada y cargada como una burra con bolsas de Mercadona mientras el marido avanza cuatro metros por delante. Algunas, simplemente les despreciamos profundamente y consideramos cualquiera de sus actuaciones, de la más nímia a la más grave, punible e inadmisible.
El flequillo recto y a media frente: cierto, cierto...
ResponderEliminarChica, eres una caja de sorpresas. Que un desgraciado suceso ocurrido en Turquia te de pie para soltar bilis contra Zapatero, las miembras, los palestinos y los vascos, es de mencion de honor. Y no es necesario que en tu condicion de lesbiana tengas que enseñar el carnet a la minima ocasion. De lo demas, paso de comentar, por lo que veo debes de vivir por Ruzafa, te doy mi mas sincero pesame, pero no te preocupes que Rita hara una ampliacion en el Cabanyal y como cuentan que es de tu mismo gremio a lo mejor tienes facilidades por meritos.
ResponderEliminarQuerida "La de antes",
ResponderEliminarTengo la impresión de que no me has comprendido muy bien, sin duda por defecto o confusión en la exposición. En cuanto a lo de decir que soy lesbiana, acostumbro a declararlo cuando me da la real gana, con más razón en mi blog que he titulado precisamente "Lesbiana de derechas". En cuanto a Doña Rita Barberá, los votos y los resultados hablan por si solos.
Tosca